Aquí la teología no termina en información: nos forma como discípulos, junto a una comunidad. Queremos que, unidos a Cristo por el evangelio, vivamos ya —por el Espíritu— esa unión, y la extendamos a los nuestros y al mundo.
Todo lo que aprenderemos descansa sobre cuatro pilares —uno por cada elemento de nuestro emblema: el libro, el corazón, la cruz y el árbol.
Cristo es la Palabra viva; la Escritura, leída como un solo relato, nos lo revela y funda todo lo que aprenderemos.
Unidos al Hijo somos justificados y adoptados. Santificados en nuestro corazón, él reordena toda nuestra vida.
El poder que fluye del evangelio nos renueva hoy —de la justificación bebemos para nuestra santificación— y nos sostiene en la esperanza, hacia las bodas del Cordero.
La vida nueva que el Espíritu hace crecer en nosotros y que se derrama, como fruto, en cada esfera y en misión.
¿Cómo el evangelio nos une a Cristo, y cómo vivimos ya, por el Espíritu, esa unión, mientras avanzamos hacia su consumación?
Todo nuestro recorrido existe para responderla: Cristo la Palabra nos funda, la unión con él nos centra, su resurrección nos da poder y esperanza, y su Espíritu hace crecer en nosotros la vida nueva.
Cuando nos formamos aquí no entramos a un curso aislado: entramos por una de las cinco columnas con que nuestra iglesia —peregrina— entiende toda la vida cristiana. La escuela es la columna de la Formación.
Recorreremos dos troncales. La primera establece qué es el evangelio y qué obra en nosotros —la raíz—; la segunda lo baja a cada esfera concreta de nuestra vida —el fruto—. Ocho módulos en total.
Cinco módulos que el evangelio renueva en nosotros, de adentro hacia afuera:
Y por dentro de cada módulo corren dos hilos (nuestra identidad y nuestra misión) y tres frentes de nuestra vida interior (mente, afectos, voluntad).
En 2026 abrimos este troncal con un módulo de introducción —un panorama de conjunto—; desde 2027 recorreremos estos módulos particularizados, uno a uno.
Queremos ser transparentes con ustedes. Ningún tema lo enseñamos "en seco", ni nos formamos en solitario: en cada clase, junto a nuestra comunidad, mantenemos presentes dos hilos —quiénes somos y hacia dónde nos envía Cristo— y trabajamos tres frentes de nuestra vida interior.
En cada tema volveremos a la pregunta "¿quiénes somos en Cristo?". No queremos quedarnos en pura información: queremos que, una y otra vez, sepamos quiénes somos delante de Dios y desde ahí vivamos cada área de nuestra vida.
No terminamos en nosotros mismos. En cada tema veremos que aquello que Dios renueva en nuestra vida es también un lugar desde el cual nos envía: a nuestra casa, nuestro trabajo, nuestra ciudad y el mundo.
Y en cada tema trabajamos juntos tres frentes de nuestra vida interior, donde el evangelio hace su obra:
Explicamos cómo el evangelio cambia lo que creemos sobre cada tema, para que aprendamos a ver como Dios ve.
Aprendemos a nombrar y reordenar nuestros deseos y emociones, porque ahí se juega gran parte de la vida cristiana.
Bajamos todo a la práctica: hábitos y decisiones concretas para que lo aprendido no quede en ideas, sino que se haga vida.
Detrás de cada clase hay un método cuidado y probado. No hace falta memorizarlo: aseguramos su fruto en dos promesas.
Cada tema lo abrimos con toda la riqueza de la Escritura y de la teología —bíblica, doctrinal e histórica—, para que no recibamos opiniones sueltas, sino la verdad sólida y viva del evangelio.
Ninguna clase se queda en la teoría: cada una cierra con un trabajo en grupo. A Cristo se le sigue con otros —crecemos en comunidad, no en solitario— y desde ahí somos enviados a los nuestros, a nuestra ciudad y al mundo.
Somos de raíz reformada y presbiteriana, y aprenderemos a leer la Biblia como un solo relato: el propósito de Dios de unir para siempre a su pueblo con su Hijo. Lo que Génesis anticipa —"serán una sola carne"— culmina en las bodas del Cordero.
Todo converge en Cristo, fin de la historia de la redención.
La revelación crece como una semilla que se hace árbol: lo que aparece al final ya estaba en germen al comienzo.
Cada doctrina se traduce en vida: buscamos que salgas transformado, no solo informado.
Da el paso de formarnos como discípulos y misioneros: entender el evangelio que nos une a Cristo, vivir por el Espíritu esa unión, y extenderla al mundo.
Comenzamos con una introducción al Troncal II · Renovación: un panorama del evangelio bajado a cada esfera de la vida. Es un paréntesis antes de avanzar, pues damos el curso por primera vez; desde 2027 recorreremos los módulos particularizados, uno a uno.
También pueden escribirnos o acercarse a la Primera Iglesia Presbiteriana de Santiago para más información.